viernes, 13 de octubre de 2017

Amigxs que perduran

Han pasado meses desde que dejé de escribir acá. Diez meses casi. Y entré para volver a leer las cosas que había escrito. Y al leer la segunda y última estupidez que escribí, me di cuenta que desde ese momento he cambiado un montón. Quizá no haya cambiado en el sentido que me habré planteado en algún momento, pero he cambiado al fin y al cabo.

Ya no soy aquel niño llorón que se sentía totalmente incomprendido por gente que nunca debió pertenecer a mi vida. Ya no ruego por la atención de quienes se decían ser mis compañerxs. Porque ahora es cuando conozco a quienes de verdad están conmigo. Y esas personas se cuentan con los dedos de una mano. No son, precisamente, parte de un mismo grupo de amigxs pero son mis mejores amigxs y con ellxs voy a sentirme seguro.

Me he dado cuenta que mi sensación de soledad es intermitente, se da a ratos, pero no es algo que deba dañarme ni causarme un dolor o displacer considerable. Sólo es dolorosa en tanto me predispongo a encontrar una compañía grata en un grupo específico de personas que, por el contrario, no te corresponden y no te tienen considerado en sus planes. Pero no tengo por qué llegar con esa predisposición. No tengo por qué ser amigo de todo el mundo, ¡maldición! No voy a buscar grata compañía en quienes no me corresponden ni son afines en lo más mínimo conmigo.

Por lo anterior es que me aburren instancias como el carrete universitario. O sea, estar sentado tomando copete junto a un grupo de personas, en su mayoría mujeres, disgregado en mini conversaciones que tratan sobre ellxs mismxs o sobre sus temas que no me atingen, o bien que tienen dinámicas en las cuales ya no me puedo sentir incluido por no estar en la misma línea discursiva. Estar en esa situación no es algo cómodo. Se vuelve aburrido, especialmente, si no están ciertas personas con las que si puedes conversar de lo que sea, con ocasión del carrete. Con tales personas, al menos, me sentiría un poco más acompañado.

No me siento, no obstante, una persona aburrida. Me gusta hablar de muchas cosas con la gente. Puedo inmiscuirme en muchos temas, sabiendo lo mínimo, al menos, de cada uno de aquellos. De esa manera, puedo "defenderme" en temas que no domine para conversaciones espontáneas que surjan en instancias como las de carrete. Y es precisamente esa la clave de cómo puedo hacerme de un selecto, pero diverso, grupo de amigxs con los que puedo contar. Me gusta hablar harto de fútbol, lucha libre, rock, escenas de Los Simpson, entre otros temas con los cuales me siento un "gran conocedor".

Y ese tipo de conocimientos más específicos los he forjado gracias a mis amigxs. Quizá no deba idealizarlxs, pues hay cosas de cada unx que no me dan total comodidad: diferencias políticas, morales, culturales, etc. Lo valioso, no obstante, es aprender a vivir con esas diferencias y no agudizarlas antojadizamente. Y es por eso que quiero mucho a mis amigxs.

Trataré de seguir escribiendo. Quizá surgen más cosas.
Abrazos.